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¿Por qué se doblan las películas en España?

diciembre 19, 2008
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doblaje

Algunos dicen que fue la censura de Franco. Otros creen que es sólo cuestión de dinero. Pero lo cierto es que la historia del doblaje en España es más complicada que todo eso.

Los países que en el periodo de entreguerras del siglo XX estuvieron bajo el yugo de una dictadura mantienen aún viva la tradición del doblaje. Además de en España, es una práctica habitual en Italia y Alemania, entre otros. En el Reino Unido o los países nórdicos tan sólo se doblan las películas y programas dirigidos a niños.

Pero en contra del tópico, el doblaje no nació bajó la autarquía franquista. Sus orígenes se remontan a la Segunda República. El primer estudio de doblaje situado en terreno español fue T.R.E.C.E, en Barcelona, en 1932. Un año después nacerían en Madrid los estudios Fono España. Antes, los profesionales españoles del doblaje debían acudir a suelo francés para desarrollar su profesión, donde Paramount tenían instalada su sede europea.

Hollywood tomó la decisión de doblar películas a otras idiomas como el español tras la poca eficacia del sistema de dobles versiones. Estudios como Universal rodaban con actores hispanos versiones casi exactas de los éxitos de la época aprovechando los decorados y los descansos del rodaje. Los aficionados al fantástico recordarán con cariño la versión hispana de Drácula, para muchos superior al original de Tod Browning protagonizado por Bela Lugosi.

Por aquel entonces, las tomas de sonido, como señala Adoma (Asociacion de Actores de Doblaje de Madrid), se hacían en material fotográfico, que no se podía aprovechar cuando la toma no era válida, lo que obligaba a los actores a ensayar durante horas su papel a fin de no cometer errores.

Una, grande y doblada

En 1941, y ya con el franquismo, se dictó una orden ministerial que convertía en obligatorio el doblaje. “Fue otra forma de censura del Régimen para controlar ideológicamente los contenidos de las películas y los discursos políticos que en ellas se pudieran vertir”, asegura José María Caparrós, profesor de Historia Contemporánea y cine de la Universidad de Barcelona. La medida también pretendía evitar que el espectador español se habituase a otras fonéticas en perjuicio del idioma castellano, como señala Fernando Vizcaíno-Casas en Historia y anécdotas del cine español.

Algunos historiadores como Rafael de España, del Centro de Investigaciones Film-Historia de la Universidad de Barcelona, presentan sus reservas en relación a la vigencia de esta orden. “Este enigmático decreto verbal no se publicó en el BOE ni en ningún papel oficial. La fecha que se da habitualmente, la del 23 de abril de 1941, se sabe precisamente porque la citan, esta vez sí en el BOE, el 25 de enero de 1947, para notificar que la orden había sido abolida”.

De España sostiene que desde esa fecha no existió obligación de doblar las películas. “El 14 de julio de 1955, en una orden sobre importación de películas, el Ministerio contempla claramente la posibilidad de exhibirlas ‘en versión doblada o directa con subtítulos’. De hecho, antes de los 60 se estrenaron algunas películas (poquísimas, desde luego) subtituladas”.

Para el historiador, la obligatoriedad del doblaje responde a “un complot de los exhibidores y distribuidores para ganar más dinero con las películas americanas, que dobladas eran mucho más atractivas para el gran público”.

Pasividad institucional

Con la llega del primer gobierno del PSOE, la directora general de cinematografía Pilar Miró quiso abolir, sin éxito, el doblaje. Directores como Juan Pinzás -en declaraciones a ADN.es- y actores como Juan Diego Botto sostienen que a los pocos días el Ministerio de Industria recibió una llamada en la que se le advertía que, de eliminar el doblaje, se dejarían de importar zapatos desde Estados Unidos.

Actualmente, el Estado no concede ayudas a la apertura de salas en versión original, aunque tampoco subvenciona al doblaje de películas. Sí subvenciona la mejora y reemplazo del equipamiento de las salas. En Comunidades Autonomas como Cataluña se conceden ayudas económicas al doblaje de películas en lenguas propias. En 2007 se estrenaron en versión catalana 21 películas extranjeras: 19 en versión doblada, una en versión original subtitulada y una en versiones doblada y subtitulada.

La opción de la versión original

La apertura cultural que trajo la democracia permitió que comenzasen a proliferar en España en la década de los 80 las salas de versión original. “En el año 86, cuando se abrieron los primeros Renoir de Plaza de España, Madrid contaba con 8 salas en versión original (los 4 Renoir y los 4 Golem). Hoy día hay aproximadamente algo más de 40 salas dedicadas a la versión original. Igualmente existen en Barcelona más de 40 salas con este tipo de programación”, recuerda Enrique González Macho, propietario de la cadenas de Cines Renoir y presidente de Alta Films.

En Valencia, Sevilla, San Sebastián y Palma de Mallorca también se pueden encontrar salas en versión original. Existen otras ciudades, según Gónzalez Macho, en las que se programan películas sin doblar, “pero no en cines especializados para ello y de forma esporádica”. Pese a su incremento, palidecen ante los 855 cines y 4.108 salas repartidos por la geografía española, según los datos facilitados por el Ministerio de Cultura.

Un dato para curiosos: la película que más ha recaudado en España en 2008 ha sidoIndiana Jones y el reino de la calavera de cristal, que ha conseguido 20.777.811 euros en taquilla. Este año, la película más taquillera en la cadena de cines Renoir ha sido la aventura española de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, que ha obtenido una recaudación de algo más de siete millones de euros, aunque bien es cierto que también se ha programado en cines de versión doblada.

¿Corren buenos tiempos entonces para la versión original? González Macho no lo tiene tan claro. “La escasez de salas de versión original se debe (nada más y nada menos) a una falta de interés por parte del público a esta forma de exhibición.  El cine de versión original permanece en el centro de las ciudades porque es un punto de encuentro de un público que aprecia esta forma de exhibición, si se trasladara a los cines periféricos de los centros comerciales desaparecería totalmente”.

Artículos relacionados:

A favor del doblaje:  “El doblaje no es una imposición ni un invento franquista”.

En contra del doblaje:  Imagina a Bruce Springsteen con acento de Hospitalet cantando “Nacido en Estados Unidos”.

Publicado en ADN.es

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6 comentarios leave one →
  1. febrero 6, 2009 4:58 pm

    Si no voy al cine es porque prefiero ver una película en V.O. en el monitor de 19″ de mi ordenador, que doblada en la pantalla de un cine.

    No es la única razón, pero sí la principal. Más de una vez me he pillado aceptando ir al cine con amigos, para caer con desagrado más tarde en la cuenta de que la película será doblada.

    Se siente, pero no.

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