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El nuevo Star Trek no es para ‘Trekkies’

noviembre 13, 2008

star-trek“¿A cuántos de vosotros no os gusta Star Trek?” pregunta J.J. Abrams ante una sala abarrotada de periodistas, trekkies y expectantes ejecutivos de la Paramount. Cuando decenas de manos se alzan al unísono, no puede evitar esbozar una sonrisa pícara. Y es que, a pesar de su aspecto de estudiante de informática atolondrado (gafas de pasta, gomina en el pelo), Abrams es un genio moderno del marketing. El público se lo ha puesto en bandeja para soltar la frase que repetirá en todos los países en los que presente el adelanto del nuevo Star Trek: “Yo nunca he sido fan”.

De niño, este visionario guionista, productor y director siempre sintió una mezcla de curiosidad y admiración por aquellos compañeros que hablaban en idioma klingon o soñaban con desplazarse a velocidad Warp. Nunca consiguió entender que alguien pudiera sentir fascinación por una saga galáctica que no fuera Star Wars, así que ahora, a sus 42 años, cuando no hay ejecutivo de Hollywood que no le tenga en un altar y en su agenda del móvil, se ha permitido el lujo de hacer una película de Star Trek para aquellas personas a las que no les gusta Star Trek.

¿Y cómo se atreve Paramount Pictures a confiarle el presente y futuro de la saga a este hereje? Entre otras cosas, Abrams ha sido creador (pero también guionista y director) de series como Fringe, Perdidos, Felicity y Alias. Sus inteligentes campañas de marketing viral consiguieron hace meses que una película de presupuesto reducido como Monstruoso se convirtiese en un taquillazo antológico.

A J.J. Abrams le gusta ofrecer información con cuentagotas para generar expectación en el público, y su nueva versión de Star Trek (que llega a los cines en mayo de 2009) no es una excepción. Una vez vistos tanto el teaser tráiler como cuatro de las escenas de una película que aún no está completamente finalizada, se puede afirmar que el director ha rejuvenecido la saga para adaptarla a los gustos de la generación del iPod. Un nuevo tráiler podrá verse en su página web el 17 de noviembre.

El capitán Kirk fue un diablo adolescente

Star Trek mantiene el canto a lo multiracial y multicultural del original, pero parece simplificar su mensaje. Al rejuvenecer a la tripulación original de la nave Enterprise, Abrams busca, como ya hizo en Monstruoso, que el juvenil público tipo de sus trabajos anteriores empatice con los conflictos emocionales y sentimentales que sufren sus personajes, interpretados por actores jovenes y rostros conocidos de las nuevas series de televisión.

En una de las primeras secuencias, James T. Kirk (Chris Pine) aparece como un adolescente bravucón y atormentado por el fantasma de su padre, que en su última misión logró salvar la vida de 800 personas, incluyendo la del joven James y su madre, aún a costa de terminar con la suya. Tampoco es que los primeros años de cadete en la Flota Estelar suavicen su impetuoso carácter, lo que le hará chocar con el medio-vulcaniano Spock (un Zachary Quinto, el Sylar de la televisiva serie Héroes, que parece demasiado empeñado en mimetizar el papel de su predecesor, Leonard Nimoy). Kirk encontrará la oportunidad de redimirse cuando descubre que, tras una supuesta tormenta eléctrica, se esconde un ataque romuliano contra el planeta Vulcano.

El adelanto de Star Trek está plagado de líneas de guión que exaltan la superación personal, la confrontación con el destino y la exaltación de la amistad, aunque incluye los suficientes guiños al material original para que los trekkies de toda la vida no pidan públicamente la cabeza de Abrams. Vemos al joven Kirk fascinado ante la construcción de la gigantesca nave Enterprise y al ingeniero Scotty (el cómico británico Simon Pegg protagonista de Zombies party o la serie Spaced)devanándose los sesos para encontrar la fórmula de la teletransportación. Y sí, hay un cameo lo suficientemente revelador del Sr. Spock original para que se intuya que la cosa incluirá viajes en el tiempo.

‘Star Trek’ con sabor a ‘Star Wars’

Star Trek combina escenas de humor desmitificador (los médicos de la Flota están facultados para ser acompañados por un paciente en sus misiones, así que el cadete Kirk enferma a propósito, a costa de que sus manos crezcan y su lengua se adormezca), con alguna escena de acción física y ultraviolenta en una plataforma romuliana, que estéticamente remite a la batalla del desierto de Tatooine al comienzo de El retorno del Jedi, y que visualmente resulta fascinante.

A falta de ver el producto completo, puede que por ahí pueda sacar pecho el nuevo Star Trek frente a la segunda trilogía de Star Wars, cuyos efectos CGI han envejecido fatal. La película de Abrams parece tratar de integrar en la medida de lo posible los injertos digitales en escenarios reales, y su estética parece beber más del cine clásico de aventuras que de engendros como Perdidos en el espacio (Stephen Hopkins, 1998). Teniendo en cuenta que estamos ante el último truco de prestidigitación de un tramposo genial, cualquier cosa puede ocurrir, pero lo que es seguro es que el universo de Star Trek no volverá a ser el mismo.

Publicado en ADN.es

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