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El músculo flácido de los 80

noviembre 6, 2008

Van Damme contra Van Damme

vandammeJean-Claude Van Damme andaba de capa caída en los últimos años. Abandonado por los fans que le encumbraron en los 80, cuando triunfaba con películas como Kickboxer,  envejecido, torturado por problemas sentimentales y condenado a que casi todas sus películas se estrenen directamente en mercado del DVD, la estrella del actor belga parecía a punto de extinguirse.

Sin embargo, Van Damme es mucho Van Damme y en un movimiento que parecía imposible, se ha reinventado en JCVD, una película que deconstruye el mito del héroe de acción. Van Damme reinó en la cartelera en plena era Reagan, cuando se estilaban los sacos de músculos sin sentimientos que combatían y abatían sin pestañear a terribles mafias asiáticas y malvados ejércitos comunistas. Llegados los años 90, muchas de esas películas dejaron de tener sentido, y sus protagonistas han tratado de seguir adelante con mayor o menor fortuna. Este es su presente.

La verdad sobre Chuck Norris

USA-POLITICS/MCCAIN-AGECarlos Ray Norris está cerca ya de los 70 años, aunque siempre le hayas visto parapetado tras su mortal bigote y propinando su mítica patada giratoria. A principios de los 70 se dejaba ganar por Bruce Lee en pantalla en películas como La venganza del dragón, pero una década después ya se había convertido en uno de los tipos más duros y fascistoides de la era Reagan. De esa época procede su trilogía Desaparecido en combate, en la que interpretaba al temible coronel James Braddock, una suerte de hermano hirsuto de Rambo.

El protagonista de la serie Walker, Texas Ranger es un ferviente defensor del rifle y ultraconservador hasta la médula. Su figura se ha radicalizado tanto en los últimos años que se ha convertido en un juguete para la parodia. A finales de 2005 fue protagonista involuntario de Los hechos de Chuck Norris, una web en la que se le atribuían hazañas del tipo “las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer. Es una pena que nunca llore. Nunca”.  Las ocurrencias más imaginativas se glosarían posteriormente en noviembre de 2007 en The Truth About Chuck Norris, un libro de Ian Spector que causó la ira de Norris. La leyenda del santo luchador ha ido a más desde entonces.

Si tecleas en Google su nombre lo que primero verás son entradas de la Frikipedia en las que se aseguran cosas como “Hay 1.424 cosas en una habitación promedio con las que Chuck Norris podría matarte. Incluyendo la habitación en sí”. Mientras en Muchachada Nui le parodian, el conservador Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) español le venera por obras como Patriotismo de cinturón negro (y no es coña). Si estás leyendo este texto es porque Chuck Norris creó internet.

Sylvester Stallone, orgullo de clase obrera

SUIZA CINERíanse si quieren de Sly Stone, pero seguro que no pueden presumir de haber dirigido nueve películas, escrito el guión de más de 20, y ser nominado en la categoría de Mejor Actor y Mejor guión como lo fue el actor neoyorkino por Rocky (1976). Salvo en contadas ocasiones (Evasión o victoria, de John Huston), Stallone no ha tenido la suerte de ser dirigido por cineastas de peso, así que para sobrevivir en el agitado campo del cine de acción ochentero optó por interpretar a atribulados héroes de la clase obrera, como Rocky o Rambo, que se han convertido por derecho propio en iconos de la cultura popular.

Ante el peligro de encasillamiento, intervino en comedias (Alto o mi madre dispara) y producciones indies (Copland), aunque finalmente se rindió a la evidencia y retomó los personajes que le hicieron popular, tratando de brindarles un final digno. A sus 62 años, deshoja la margarita entre su anunciado biopic sobre Allan Poe y una nueva entrega de John Rambo.

Gobernator III

USA/Arnold Schwarzenegger se retiró del mundo del cine en 2003, el mismo año en que fue elegido Gobernador del Estado de California, y desde entonces se empeña en dar más miedo desde su cargo que en sus papeles en Commando o Danko: calor rojo, aunque sigue siendo igual de mal actor. Su última hazaña tuvo lugar en un mitin republicano en el que trató de arañar algún voto para su colega John McCain, y en el que llamó enclenque a Obama.

A diferencia de su otrora rival, Sylvester Stallone, a Gobernator nunca le llamó la atención escribir los guiones de sus propias películas o dirigirlas. Se limitó a labrarse una carrera a base de tollinas, rictus inmutable y escasas dotes para la comedia, que en sus últimos años iba directa a la autoparodia, con mediocridades como Daños colaterales. Este fan declarado de Nixon aconseja desde su cargo a la población hispana que no vea televisión en español para estancar el bilingüismo y presenta iniciativas para restar poder a las minorias electorales. Sin quererlo, contribuyó al éxito de Obama.

Así pasen 30 años

RUSIA STEVEN SEAGALEn uno de los episodios de El príncipe de Bel-Air, Will Smith acude a un instructor de artes marciales porque quiere ser como Steven Seagal. El profesor le responde: “¿Quieres ser mal actor?”. Y es que al bueno de Seagal tan sólo se le conoce un papel, el de ex agente de la CIA a quien secuestran/asesinan a su mujer/hija y se toma la justicia por su mano. Seagal es defensor de los derechos de los nativos americanos y los animales, pero no tanto de sus compañeros de rodaje. Quienes han participado de extras en sus películas cuentan que el actor tiene querencia a dirigir sus patadas con frecuencia a los testículos. Fuera de la pantalla también es un pendenciero un poco fantasma.

En 1997 retó a Jean-Claude Van Damme a una pelea en una fiesta privada en casa de Stallone, sólo para después salir corriendo cuando el belga accedió. En la actualidad, Seagal y su mítica coleta siguen protagonizando con fruición títulos caducos de acción que van directamente a DVD. En los tiempos muertos, se entretiene con su banda, los Thunderbox, con la que ha lanzado un par de discos de rock empalagoso y blues blandito.

Haciéndose el sueco

GERMANY-FILM-BERLINALE-CHERRY BLOSSOMS-HANAMIEl sueco Dolph Lundgren se encargaba en los años 80 de protagonizar aquellas películas que Stallone o Schwarzenegger descartaban por malas, y mira que el listón estaba bajo. Así, en su currículum figuran títulos como Red Scorpion, Programado para destruir, una versión rusa de Rambo, la versión cinematográfica de Masters del universo o la primera versión del antihéroe de la Marvel El castigador.

A pesar de haber encarnado a la máquina rusa de pelear Ivan Drago en la cuarta parte de Rocky y ser rescatado por Roland Emmerich para hacer dueto con Jean-Claude Van Damme en Soldado universal, su carrera se ha ido hundiendo en los últimos años de forma progresiva en los cenagales de la serie B. Que desde 2004 se encargue del guión, dirección y producción de muchas de sus películas no ha mejorado el asunto, la verdad. Superado el medio siglo, a Dolph le duele tanto recordar su agitado matrimonio con Grace Jones como haber rechazado un papel para Gladiator.

El héroe anónimo

michaeldudikoffMientras Stallone y Schwarzenegger acaparaban portadas y llenaban cines, Michael Dudikoff se convertía en un fenómeno de videoclubs a mediados de los 80 gracias a su mítica serie El guerrero americano, en la que interpreta a un maestro del Ninjitsu, que tuvo hasta cuatro entregas difíciles de distinguir entre sí.

Siempre fue el miembro más prescindible y desconocido del club del músculo, y su carrera se apagó a principios del siglo XXI ante la indiferencia del público. Este funcionario de la serie B, antes de fardar de golpes mortales, llegó a aparecer en los albores de su carrera en varios episodios de Dallas y películas como Tron. “Actuar es un reto. Quiero hacerlo, puedo hacerlo y lo voy a hacer” era su mantra. ¡Que Tarantino le recupere ya!

El rey de la jungla

brucewillisSi Bruce Willis aparece en esta lista es exclusivamente por su papel de detective John McClane en la saga de La jungla de cristal, uno de los pocos títulos de acción ochenteros que los críticos más sesuda suelen reivindicar para hacerse los enrollados. McClane es un antecedente del nuevo héroe imperfecto a lo Jason Bourne, capaz de fallar, sufrir y sangrar.

El papel le proporcionó el pasaporte al estrellato de Hollywood, que aprovechó para labrarse una meritoria carrera en la que  ha alternado con éxito el drama, el thriller y la comedia. Quizá por ello, ha vuelto con asiduidad a protagonizar el papel que le dio la fama. La última vez fue el año pasado. La jungla de cristal IV fue con diferencia la entrega más exitosa de la saga (383 millones en todo el mundo) y fue bien tratada por la crítica, a pesar de que combinara escenas de acción imposibles  y guiños a los fans jungleros.

El guerrero incómodo

COLOMBIA - GENTEEn 1979 un jovencísimo Mel Gibson enfundado en cuero limpiaba las carreteras de maleantes en el futuro apocalíptico que planteaba Mad Max (George Miller). Once años después, y ya consolidado como estrella de Hollywood encarnaba al suicida y autodestructivo agente de policía Martin Riggs en la saga de Arma letal, en cuya última parte aparecía convenientemente domesticado.

Como algunos de sus compañeros de galería, a Gibson le entró el gusanillo por ponerse detrás de la cámara. Gibson despierta antipatía por su integrismo religioso, su notoria homofobia o sus declaraciones antisemitas (“los judíos son los culpables de todas las guerras del mundo”), pero Apocalypto o La pasión de Cristo son películas memorables.

Publicado en ADN.es

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