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El cine, si plagia, dos veces malo

julio 10, 2008

Inteligencia artificial

transfoA finales de los 70 y durante gran parte de los 80, cuando una producción tenía éxito los videoclubs se poblaban de películas de bajo presupuesto que copiaban su argumento, estética, cartel y/o hasta su título. Es el fenómeno conocido como la exploitation, que ha renacido en los últimos años (especialmente en verano) bajo un nuevo nombre, el mockbuster. Asylum es la productora más especializada en este tipo de productos, que normalmente se estrenan en el mercado doméstico, y Leigh Scott su director fetiche. Scott es el responsable de Transmorphers (en la imagen), una película de serie B que se iba a llamar Robot wars hasta que alguien en Asylum cayó en la cuenta de que en 2007 se estrenaba también Transformers, de Michael Bay. Transmorphers, cuyos robots son bastante lamentables y nada amenazadores, saquea a placer secuencias de Terminator, X-men y Matrix. La productora también es responsable de títulos como El tesoro Da Vinci, Los piratas de la Isla del Tesoro o Serpientes en un tren. Pero en los últimos 30 años ha habido casos aún más flagrantes de exploitation, que repasamos aquí.

Crónicas marcianas

etE.T. (Steven Spielberg, 1982), el extraterreste cabezón y curioso que no sabía encontrar el camino de vuelta a casa es quizá la película que más lágrimas hizo verter al público en los 80. Seis años más tarde, otro alienígena encontraba refugio y amistad en los brazos de un niño en Mi amigo Mac (en la imagen). MAC (siglas de Misterious Alien Creature o misteriosa criatura alienígena) era la versión de bajo presupuesto del animatronic de Spielberg, cuyo corazón era tan grande como su nivel de colesterol. Coca-Cola y McDonalds invirtieron dinero en la película, así que es fácil imaginar la dieta de este alienígena de gran parecido a cierto modista. En España también se intentó aprovechar el éxito de E.T., con una película protagonizada y guionizada por los temibles hermanos Calatrava,E.T.E. Y el Oto, cuyo presupuesto seguro que no se invirtió en el pijama que luce el alien.

Espada y espagheti

conanCuando en ADN.es hicimos una lista de las mejores películas de espada y brujería nos dejamos fuera de forma consciente el acercamiento italiano al fenómeno. Los clones italianos de Conan heredaban la estética acartonada y desvergonzada de la vertiente italiana del subgénero de espada y sandalias. La copia que tuvo mayor relevancia fue Ator (en la imagen), un héroe nórdico de pelo cardado que apareció en hasta tres películas (¡y un remake!) y que creó el rey italiano del cine basura, Joe D´amato. Ator sentía deseos incestuosos hacia su hermana (aunque el padre le animaba al pecado, porque en realidad fue adoptado) y se desplaza por los aires en un primitivo ala delta. Ruggero Deodato, el realizador de Holocausto caníbal, también se acercó al género de espada y brujería con Los bárbaros, una producción involuntariamente divertida protagonizada por dos gemelos cuyas luchas bien podrían ser locutadas por Héctor del Mar.

Mi nueva mascota me quiere comer

gremlinsLos niños que salían del cine tras ver Gremlins (Joe Dante, 1986) se morían por tener una de esas mascotas peludas y tiernas llamadas Mogwais, con los que había que guardar una serie de reglas básicas (ya sabes, no darles de comer después de medianoche o no mojarles) para que no se transformaran en gremlins, una suerte de monstruos depravados y gamberros. No tardaron en salir producciones de serie B protagonizadas por pequeños seres encabronados. En la mitología del subgénero destacaron los Critters, unos alienígenas peludos que se transformaban en pelotas con pinchos; los Ghoulies, criaturas del averno obsesionadas por traer a la Tierra al mismo Satanás; o los Munchies (producidos por Roger Corman), criaturas enanas con gustos adolescentes: sexo, cerveza y comida basura. Todos ellos disfrutaron de secuelas destinadas a ser carne de videoclub.

El mal del mar no cesa

tiburonSpielberg consiguió con Tiburón (1975) que nos lo pensáramos dos veces antes de meter un pie en el agua, por si acaso un gigantesco escualo nos lo arrancaba de cuajo. Para amargarnos un poco más la vida en nuestras vacaciones playeras, las carteleras de finales de los 70 se poblaron de películas en las que orcas, tiburones tigres y hasta barracudas acechaban a desprevenidos bañistas. Joe Dante se tomó el asunto un poco a chufla con Piraña (1978), una película tan parecida a  Tiburón que los ejecutivos de Universal torpedearon su distribución. No sólo no lo consiguieron, sino que Piraña conoció una secuela, Piraña II: los vampiros del mar (en la imagen), dirigida por el mismo James Cameron. Eso sí, ni le dejaron ver el material que rodó ni meter mano en el montaje de la película. Al menos, el director de Titanic afrontó la experiencia con humor. “Creo que se trata de la mejor película sobre pirañas voladoras que se haya rodado”, bromeaba en una entrevista.

Los hijos bastardos de la fuerza

starwars1La saga de Star wars dio lugar a principios de los 80 a algunos de los más divertidos exploits que se hayan visto nunca en una pantalla de cine. Ya se ha convertido en objeto de culto Star crash (en la imagen), una copia italiana de finales de los 70, cuyo guión y efectos especiales son tan cutres se han convertido en entrañables. La película se inicia, qué casualidad con una toma panorámica del espacio mientras una nave entra en el plano. Pero lo mejor es ver a David Haselhoff, sepultado bajo capas de maquillaje, combatiendo ¡con un sable-láser! a robots que se mueven mediante un ortopédico sistema de stop-motion. En Dünyayi kurtaran adam, o lo que se conoce en YouTube como el Star wars turco, ni siquiera se preocuparon de copiar el argumento o determinadas secuencias de la saga de Lucas. Directamente las fusilaron. Por ahí aparece, sin venir a cuento, la Estrella de la muerte, y pilotos que tan pronto llevan un X-wing de las fuerzas rebeldes como un caza imperial. La banda sonora sería genial, sino fuera porque también está sacada directamente de En busca del arca perdida. Pero en una lista de películas hechas con más morro que presupuesto no puede faltar Roger Corman, que produjo Battle beyond the stars, otra mala copia de Star wars que fue anunciada a modo de broma en la prensa como “una película de John Wayne producida por Ingmar Bergman“.

El ataque de los clones

bruceleeLa trágica y extraña muerte de Bruce Lee (se barajan hipótesis médicas como el aneurisma cerebral o la epilepsia) en 1973 conmocionó la industria cinematográfica de Hong-Kong. Lee era a principios de los 70 el gran icono de las artes marciales y películas como Furia oriental se contaban como éxitos en el mercado asiático. No tardaron en salir las teorías más peregrinas sobre las causas de su fallecimiento (maldición familiar, venganza de las triadas y hasta surrealistas combates a muerte con maestros milenarios), y películas que trataban de explotar su fama, protagonizadas por actores de gran parecido físico. El mercado de vídeo se llenó de repente de cintas protagonizadas por nombres como Bruce Li, Bruce Chen o Lee Bruce, con argumentos que saqueaban los de las cintas protagonizadas en vida por el finado. Así, Enter the dragon (en español se tradujo como Operación Dragón) se convertía en Enter two dragons o Re-enter the dragon. Entre las cintas más disparatadas se encuentra Sale el dragón, entra el tigre, en la que un supuesto Bruce Lee pide a Bruce Li que le sustituya tras su muerte.

Cuando éramos soldados

ramboRambo, el atribulado héroe de acción protagonizado por Stallone, se carga a más de 60 vietnamitas en la segunda entrega, la más popular, de la saga. Es una cifra minúscula si se contabilizan los miles de bajas producidas por los veteranos de guerra que copiaron sin escrúpulos la estética y modus operandi del personaje a mediados de los 80. Las copias venían principalmente del mercado italiano, donde eran expertos en el noble arte del saqueo cinematográfico. Ahí está la trilogía de Thunder, protagonizada por el imposible Mark Gregory o Ranger (en la imagen). Pero la RamboXploitation llegó hasta Indonesia, con su Rambu, o Turquía, donde se estrenó Korkusuz, cuya caratula copiaba literalmente la de Rambo, aunque el protagonista lucía turbante. El portal Viruete recopiló con paciencia gran parte de estos títulos aprovechando el estreno hace meses de la cuarta parte de las aventuras de John Rambo.

Publicado en ADN.es

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One Comment leave one →
  1. julio 19, 2009 6:23 am

    Notable artículo compadre. Siempre me acuerdo de la carátula de los Ghoulies… de chico nunca entendí porque salían del inodoro, de hecho aún me lo pregunto, la carátula se me quedó grabada.

    Disfruté viendo la carátula de “Sale el dragón y entra el tigre” protagonizada por Bruce Lee y Bruce Li … AJAJAJJA notable..

    Saludos!

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