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La arquitectura como actriz principal

junio 25, 2008

‘Aelita’ (1924)

aelitaSi las Torres Dinámicas que ha diseñado David Fisher, giratorias, ecológicas y energéticamente autosuficientes, nos parecen de ciencia-ficción es porque el cine nos ha prometido desde nuestra infancia arquitecturas urbanísticas imposibles que nunca parecen llegar salvo en el celuloide. Los diseños futuristas, o retrofuturistas, se remontan a filmes con tanta solera como Aelita, que además de ser un artefacto de propaganda de las autoridades soviéticas, supone uno de los primeros filmes de ciencia-ficción en el que aparecen viajes espciales. Basada en una novela de Alexei Tolstoi, la película narra la historia de Los, un joven que viaja a Marte para encabezar un movimiento de subversión contra el rey. La arquitectura marciana que aparece en Aelita es un ejemplo del arte constructivista ruso, plagado de abstractas formas geométricas y funcionales.

‘Metropolis’ (1927)

metropolis1La metrópolis del siglo XXI que Fritz Lang ideó para su película nace de la fascinación por los edificios enormes y las luces de neón que vio en su primer viaje a Nueva York, pero además Metropolis refleja los enormes conocimientos de arquitectura del director alemán (su padre era arquitecto y él mismo dejó los estudios a medias), auténtico maestro en construir entornos imaginados que representaban en realidad estados de ánimo individuales o colectivos.  Lang combinó adrede, para reflejar la doliente lucha de clases del primer tercio de siglo, enormes rascacielos monumentales en los que aparecen influencias del Art decó o el futurismo deBoccioni, con las edificaciones subterráneas en las que viven los obreros, en las que se nota la marca de la escuela Bauhaus de Gropius.

‘La vida futura’ (1936)

lavidafutura1Las arquitecturas futuristas en el cine suelen reflejar sociedades distópicas y ciudades amenazadoras, con alguna excepción. La británica La vida futura, antítesis de Metropolis, refleja una sociedad gobernada por una élite de filósofos y científicos. El guión fue del mismo H.G. Wells, basándose en su novela La forma de lo que vendrá, en la que defendía sus ideas de progreso, ciencia y abolición de la guerra. Para reflejar estos conceptos, la arquitectura del film, plagada de gigantescos paneles de cristal, espacios abiertos y deslumbrantes jardines colgantes, bebe del estilo de Le Corbusier.

‘Alphaville’ (1965)

alphavilleA Jean-Luc Godard siempre le gustó coger los géneros clásicos para subvertirlos. En esta ocasión facturó, con poco presupuesto y en blanco y negro, una película de ciencia-ficción que le sirvió para homenajear las sociedades distópicas reflejadas en las novelas Un mundo feliz de Aldous Leonard Huxley o Fahrenheit 451, de Bradbury (que llevó posteriormente al cine su amigo François Truffaut). El entorno en el que se desarrolla la acción está poblado de impersonales edificios de cristal y cemento, que ejercen como metáfora de una sociedad totalitaria y deshumanizada.

‘Blade Runner’ (1982)

bladerunnerLa estética oscura, tecnificada, deprimente y pesadillesca de Blade Runner ha sido imitada hasta la saciedad. Ridley Scott imaginó un futuro en el que enormes construcciones piramidales se elevan hasta el cielo para evitar la putrefacción que se agolpa en las calles, y fascinantes y gigantescos anuncios de neón secuestran la atención y aturden el pensamiento. Los habitantes de la ciudad en que se desarrolla Blade Runner, como en el poema de Vázquez-Montalban, son inútiles cosmonautas que contemplan estrellas para no ver las ratas.

Para el diseño de Blade Runner, Scott se inspiró tanto en modelos reales (los enormes neones de Tokio y Hong Kong) como artísticos (las ilustraciones de Moebius para la revista Heavy Metal o los grabados de Hogarth de las calles de Londres de mitad del siglo XX).

‘Brazil’ (1985)

brazilPara una de sus películas más personales, Brazil, Terry Gilliam imaginó una sociedad distópica situada “en algún lugar del siglo XX” en la que despliega una imaginería visual tan deslumbrante que por momentos sepulta a la propia película. En el escenario retro-futurista en el que se desarrolla la acción se mezcla la estética del cine negro con los últimos adelantos tecnológicos. Para la casa del protagonista, como advierte Dietrich Neumann, de la Brown University, el antiguo componente de los MontyPython escogió un edificio postmoderno de Ricardo Bofill, el Palace of Abraxas, cerca de París.

‘El quinto elemento’ (1997)

elquintoelementoUna de las últimas arquitecturas retrofuturistas de relieve aparecidas en el cine es, en realidad, un batiburrillo de las películas anteriormente citadas. El responsable del asunto es Luc Besson, un enamorado de la estética del cómic, que echó mano del consejo de ilustres galos de la viñeta como Moebius o Jean-Claude Mézières. En el Nueva York que refleja la película los coches vuelan y sigue existiendo Central Park, aunque a varios kilómetros de altura.

Publicado en ADN.es

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