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El reverso tenebroso de una lucha no tan libre

junio 18, 2008

wrestlingBig Boss Man, aquí conocido como El Poli Loco, murió a los 41 años, víctima de un ataque al corazón. Mr. Perfect falleció oficialmente por una sobredosis de cocaína, aunque su padre considera que su muerte se debió a una combinación letal de esteroides y antibióticos. El Cariñoso sufrió asimismo un infarto a la edad de 40 años. Todos ellos hacían sobre el ring las delicias de los telespectadores de Pressing catch a principios de los 90 en Tele 5.

En los últimos diez años, al menos 65 luchadores de wrestling han fallecido antes de llegar a los 50 años. La mayoría de las muertes han sido provocadas por fallos cardiacos, sobredosis de drogas o suicidios. En las autopsias realizadas en aproximadamente la mitad de las muertes aparecieron rastros de esteroides, la cruz del fastuoso espectáculo circense que es la lucha libre profesional.

Las alarmas volvieron a saltar en junio del año pasado cuando el popular luchador Chris Benoit se suicidó tras matar a su mujer e hijo. En el momento de su muerte, su cuerpo registraba elevados niveles de testosterona. Tres meses antes, Sports Illustrated publicaba un artículo en el que se daba el nombre y apellido de luchadores que habían consumido esteroides, testosterona o nandrolona durante los últimos años, como Randy Orton, Edge o Chavo Guerrero.

Controles anti-dopaje

La WWE, principal federación de lucha libre en Estados Unidos, alega que comenzó a aplicarse a fondo con este espinoso asunto tras la muerte de otra de sus estrellas más queridas, EddieGuerrero. En 2006 puso en marcha un programa para monitorizar la actividad de sus luchadores, con constantes revisiones médicas. Desde entonces, ha despedido hasta a 30 luchadores por dar positivos en los controles anti-dopaje.

Al cometer la primera infracción, el luchador queda suspendido de empleo y sueldo durante 30 días. A la segunda, la sanción se duplica. Una tercera reincidencia equivale a la expulsión de la Federación. Los nombres de los infractores, algunos tan famosos como Jeff Hardy, que dio positivo en dos ocasiones, se hacen públicos. Algunos luchadores, como Mister Kennedy, han reconocido abandonar el uso de esteroides gracias a este programa.

Además, la WWE ofrece a los luchadores ya retirados asistencia médica y mental para superar su adicción a los medicamentos. Jake Snake Roberts fue el primer luchador en acogerse a esta medida, pasando 14 semanas tutelado por los médicos de la Federación.

El capo de la WWE, Vincent McMahon, quiere mantener limpio el nombre de su asociación después de años de escándalos. El más sonado de ellos, en 1994, estuvo a punto de llevarle a prisión. McMahon fue acusado de incitar a sus luchadores al consumo de esteroides durante años.

En el transcurso del mediático juicio, el luchador emblema de este deporte, Hulk Hogan, reconoció haber utilizado esteroides durante 12 años para “hacerse más grande”. Hogan no llegó a acusar directamente a McMahon, pero la imagen de este espectáculo deportivo quedó seriamente dañada.

El uso de esteroides en el wrestling corre parejo a los años de su explosión popular. A partir de los años 80 los luchadores fondones que poblaban los rings fueron sustituidos por estrellas hipermusculadas, en ocasiones a base de métodos ilegales.

En una entrevista concedida a The Sun el año pasado, Hogan realizaba declaraciones como “Mi cabeza estaba hinchada, mis brazos eran tan voluminosos que no podía tocarme los hombros. No tenías más que mirarme para saber que me había metido algo”. El luchador afirmaba que hasta principios de los 90 cualquier luchador podía acudir a médicos que extendían la receta para tomar esteroides. “Era parte de mi régimen diario”.

¿No es espectáculo para niños?

El consumo de sustancias prohibidas no es el único campo legal en el que tiene que batallar la WWE. En algunos países como España, algunas asociaciones de padres y espectadores se oponen a que el wrestling se emita en horario infantil. La Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) y la Confederación Nacional Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA) recuerdan que la ley que regula en España la actividad televisiva, basada en una directiva comunitaria, prohíbe la emisión entre las seis de la mañana y las diez de la noche de “programas susceptibles de perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores”.

Cuatro, que emite los combates de la WWE en España, se defiende arguyendo que se trata de un espectáculo de entretenimiento, realizado por profesionales, y cuyos comentaristas desaconsejan contínuamente que los televidentes les imiten en casa. La cadena considera que la calificación del espacio, no apto para menores de 13 años, permite que se emita a partir de las doce del mediodía.

Publicado en ADN.es

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