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Cómo ser un superhéroe sin corazón

abril 30, 2008

iron-man

Iron Man, el último héroe en ser adaptado al cine, siempre ha militado en la segunda fila del Olimpo Marvel, por debajo de otros personajes como Spiderman, Hulk o los X-Men. Si bien es cierto que nunca ha contado con guionistas como Frank Miller o Brian Michael Bendis que elevaran la calidad de sus series, los fascinantes poderes que le otorga su reluciente armadura de acero deberían haberle convertido en uno de los héroes favoritos de los héroes de cómic.

Quizá lo que ocurre es que Iron man ha incumplido a lo largo de su historia todos los ideales morales que se le suponen a un superhéroe. Es un personaje manipulador, pendenciero y elitista. Si con Spiderman nos resulta fácil identificarnos porque no puede pagar el alquiler, es un desastre emocional y en el trabajo sufre mobbing, Iron Man (y su álter ego en la vida civil, Tony Stark) es un modelo al que uno nunca querría parecerse.

El millonario despreocupado

Al igual que otro millonario ilustre, Bruce Wayne (álter ego de Batman), Tony Stark perdió a sus padres de joven, heredando su fortuna. El joven Stark no se prometió cultivar su cuerpo y mente para vengar la muerte de sus progenitores, como Wayne, sino que comenzó a llevar una vida de crápula, a medio camino entre propietario de Playboy y James Bond, en la que cualquier despilfarro era bienvenido.

Y es que cuando Stan Lee, Don Heck, Larry Lieber y Jack Kirby crearon al personaje en abril de 1963, tomaron como referente a un modelo tan discutible como el multimillonario Howard Hughes.

De Hughes no sólo hereda el aspecto físico (bigotito incluido, que ha acabado mutando en los últimos años en perilla), sino su carácter inventor, aventurero, don Juanesco y algo perturbado.

Ídolo neo-con

La familia de superhéroes Marvel lleva unos meses luchando a cara de perro. Un trágico accidente provocado por un grupo de jóvenes héroes provocó que el Gobierno ordenase a todos los superhumanos su registro como agentes del Estado. Iron Man lideró la facción de héroes favorables al control gubernamental. El Capitán América encabezó el bando rebelde. Ambos se enfrentaron en una guerra civil que acabó decantándose a favor de las huestes de Iron Man.

Desde entonces, Stark se ha convertido en un pequeño dictador favorable a las tesis conservadoras de los neo-con que pueblan la Casa Blanca desde hace años. A los héroes que no comulgan con sus ideas, se les envía a una especie de campo de concentración llamada la Zona Negativa. Iron Man es ahora el héroe más odiado por la comunidad de héroes.

Los devaneos conservadores de Iron Man no son nuevos. Durante los primeros números de su colección, fue un anticomunista declarado, aunque con los años reconsideró la venta de armas de su empresa para fines militares.

El demonio en la botella

Tras el fin de la Guerra Fría, las preocupaciones del álter ego de Iron Man se trasladaron al ámbito de la competencia empresarial. Las dificultades para mantener a flote Industrias Stark le llevaron a depender con frecuencia de la botella. El mayor enemigo que haya tenido Iron man en sus 45 años de historia no es Kang o el Mandarín, sino el alcoholismo. El caballero de hierro tuvo una primera gran crisis en 1979 (números 120 a 128 de la serie), de la mano del guionista David Michelinie.

Recayó en el número 169, a consecuencia de las malas artes de su competidor Obadiah Stane. Stark llega a perder el control de su empresa, su fortuna personal y hasta renuncia a su flamante armadura, que delega en su amigo James Rhodes.

Stark logró reponerse y en la actualidad permanece sobrio, aunque bien es sabido que en el universo Marvel ninguna muerte dura eternamente y los problemas reflotan con frecuencia.

Pasión por las élites

El carácter extremadamente arrogante y maquiavélico de Iron Man le ha llevado a tener problemas con otros héroes como Pantera Negra (ambos militan en Los Vengadores, la asociación de superhéroes por excelencia del mundo Marvel). Cuando uno de sus enemigos, Spymaster, le robó los secretos de su armadura, no tuvo reparos en perseguir a cualquier héroe o villano sospechoso de utilizar sin permiso la tecnología de las empresas Stark. La búsqueda provocó la fuga de presos peligrosos que S.H.I.E.L.D. mantenía a buen recaudo y el Gobierno le declaró enemigo público durante un tiempo.

Es un héroe extremadamente elitista. Fue el responsable de la creación de los Illuminati, una sociedad secreta y oligárquica que rige el destino del mundo en secreto. Completaban la sociedad Reed Richards, de los Cuatro Fantásticos, el profesor Xavier, Namor y Rayo Negro.

El ‘microsiervo’ sin corazón

Iron Man es un microsiervo. Con los años, ha perfeccionado la tecnología de su armadura, hasta el punto de controlarla con los impulsos de su sistema nervioso. Pero la fuente de su poder es también su mayor debilidad. El héroe de acero ha sufrido en sus carnes todo tipo de virus informáticos y ha sido manipulado por villanos como Kang, llegando a asesinar bajo su control a otros héroes. Como en los relatos de Asimov, la armadura llegó a desafiar durante un tiempo a su propio dueño.

En cualquier caso, oficialmente el talón de Aquiles de Iron Man es su débil corazón. No hay peligro. Como aseguró Billy Wilder al enterarse del infarto de Peter Sellers, para que te de un ataque al corazón has de tener corazón.

Publicado en ADN.es

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