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(Anti)manual de sexo. Entrevista a Valérie Tasso

febrero 19, 2008

Valérie Tasso, escritora, sexóloga, ex-prostituta e investigadora, lleva más de cinco años cuestionando los modelos sexuales establecidos y los arquetipos que la moral impone a las relaciones eróticas.

Su primera obra, Diario de una ninfómana (2003), narra la evolución vital de una mujer francesa de buena posición a través de las relaciones sexuales que va teniendo. En Paris la nuit, publicado un año después, Tasso se replantea la redefinición total de los sexos. En su opinión no hay personas homosexuales o heterosexuales, sino sólo personas. Valèrie es una de las representantes del feminismo de última ola, el que aboga por la creatividad sexual, la prostitución y la libertad individual sobre la pareja.

En su tercera publicación, El otro lado del sexo, aborda prácticas (como el BDSM o el voyeurismo) y opciones sexuales, como la adaptación quirúrgica de los genitales para una supuesta mejora en la satisfacción sexual de la mujer.

Su nueva obra, Antimanual de sexo, pretende desmontar los tópicos impuestos por lo que ella denomina el “discurso normativo del sexo”, un discurso moralizador creado desde la moral (científica, religiosa o humanista), pero nunca desde del sexo. A continuación, uno de los capítulos del libro, publicado por Temas de hoy.

Existe el punto G

Mi madre solía recortar los puntos que daban con el paquete de detergente de lavadoras. Dos por paquete. Cuando se habían conseguido treinta, había que meterlos en un sobre, franquearlo y enviarlo a la dirección del fabricante. Al cabo de un mes, recibíamos en casa, a portes debidos, un tazón para el café con leche decorado con calcomanías de animales. Todavía los conserva en la alacena.

La vagina cada vez tiene más puntos. Desde que se descubrió oficialmente que era insensible, con tan pocas terminaciones nerviosas que es posible hacer un raspado del cuello del útero sin apenas anestesia, empezaron a aparecer por todas partes de su geografía. Les pusieron iniciales: «F», «A», «K», «G»…, que siempre son más serias y científicas que las descripciones.

Que nadie se inquiete, que si se acaban las letras, podemos hacer como con las matrículas y poner números, y que nadie se altere tampoco por lo limitado en tamaño de la vagina; en doce elásticos centímetros caben muchas cosas, y si son puntos, más todavía.

Publicado en ADN.es

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