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Tim Burton: “Esta es mi venganza contra los niños que no me hacían caso por raro”

enero 21, 2008
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Al menos dos generaciones de espectadores han crecido con las películas de Tim Burton. Se sienten tan identificados con su imaginería oscura y melancólica que cuando traspasa la frontera hacia un mundo más adulto (Big Fish o su remake de El planeta de los simios) no le perdonan.

25 días antes del estreno, el director se deja ver en Madrid. Se encuentra con la prensa por la mañana y con los fans por la tarde. Pero a juzgar por la fiereza de los periodistas que se abalanzan a la firma de camisetas, libros y pósters, la barrera entre el profesional y el devoto se anula sin vergüenza.

En las fantasías más oscuras residen los relatos de Burton que tanto adoran sus fans. “Los cuentos de hadas tocan todos los extremos: la muerte y la vida, lo oscuro y lo claro, el amor y el engaño… en el fondo, la vida también es así”, ha explicado el director.

Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet narra la historia del Benjamin Barker, un hombre encarcelado durante quince años que vuelve a su Londres natal con la promesa de vengarse de quién le arrebató su amor. En su sangriento empeño contará con el apoyo de una irredenta cómplice, la Sra. Nellie Lovett.

¿Quién puede matar a un niño?

Se trata de una de las películas más oscuras, románticas y góticas del director, que ya es decir; justo del tipo que el niño Tim adoraba. “Sleepy Hollow también era una película para niños… aunque para niños extraños”.

El realizador pasó la infancia viendo películas de terror de productoras como Hammer y Universal, deseando que Godzilla destruyera ciudades enteras y poniéndose de parte del malo, del diferente. Sin querer desvelar demasiados detalles del argumento, Burton señala con sorna que “la película es mi forma de venganza contra todos aquellos niños que bajaban a jugar a la calle y no me hacían caso por raro”. ¿Estamos entonces ante una película autobiográfica? “Claro, me he convertido en el personaje principal, con la única diferencia que yo no sé cantar”.

Porque Sweeney Todd es, ante todo, un musical con todas las de la ley. Burton ha confesado en el pasado que no le atraía demasiado la idea de realizar una película de este género, aunque en esta ocasión no ha podido resistirse. Deseaba adaptar la historia al cine desde que vio la versión que realizó el letrista y compositor Stephen Sondheim en Broadway.

Para Sweeney Todd, Burton ha contado con su amigo y actor fetiche Johnny Depp por sexta vez, en uno de sus registros más oscuros. “En realidad, es como si hubiera trabajado con seis actores distintos. Sé que la mayoría considera que es un galán, pero yo le percibo como un actor de género, como aquellos grandes protagonistas de las películas de terror clásico”.

Depp aparte, todos los actores (incluyendo a la esposa del director, Helena Bonham Carter) tuvieron que pasar el correspondiente casting. Fue casi la única imposición para Burton, que reconoce que tuvo libertad casi absoluta para rodar un film para el que parece haber nacido. “La historia original incluía mucha sangre y era muy grandguiñolesca, era muy importante que se mantuvieran estos elementos. Pretendía hacer una película más impresionista que realista”.

Un musical trágico

A diferencia de la última versión de El fantasma de la ópera, de Joel Schumacher, Burton ha preferido disponer de actores que supieran cantar, y no tenores con vocación de intérprete. “Se trata de un musical muy especial, muy emotivo, que combina horror y amor trágico. Me ha encantado disponer de música en el set de rodaje y ver como los actores reaccionan ante esa música”.

En un principio los escenarios iban a ser digitales, aunque al final se ha optado por la imagen real en la mayoría de las secuencias. “Además de contar con un diseñador de producción tan fantástico como Dante Ferreti, acabamos pensando que era mejor situar a los personajes en escenarios reales, porque se sentían más cómodos”.

Sweeney Todd es una película que encantará a quienes se hayan emocionado y llorado con Eduardo Manostijeras y Pesadilla antes de Navidad. Despliega la misma imaginería hipersensible, decadente y enfermiza que éstas, y seguramente venderá la misma cantidad de muñecos. Eso sí, el director se resiste al encasillamiento de “director con universo propio, que me ha causado muchos problemas en su día”.

Al creador no le parece, sin embargo, que los académicos de Hollywood tengan la misma opinión, pese a que la película triunfó en los últimos Globos de Oro. “Un musical de terror no suele triunfar en este tipo de ceremonias”, ironiza al respecto.

Perros con electrodos

Su nuevo proyecto bien podría ser una versión en imagen real de uno de sus primeros cortos, Frankenweenie, que era un homenaje al Frankenstein de la Universal con protagonista canino. “La idea original en su día era realizar una película de animación. Aún conservo los diseños, que pienso que son muy especiales, y quiero hacer algo al respecto”.

Publicado en ADN.es

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