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Hollywood regresa al futuro en 3D

noviembre 6, 2007

hollywood3dEl mayor atractivo del filme Beowulf, recién estrenado en Estados Unidos, no es el guión que han firmado al alimón el cineasta indie Roger Avary y el popular Neil Gaiman. Tampoco es la historia, que se ha llevado al cine tantas veces que se ha convertido en un chiste recurrente en la profesión.

El gancho de la película dirigida por Robert Zemeckis, si exceptuamos el digital desnudo de Angelina Jolie, es que se trata de una superproducción filmada en 3D digital estereoscópico, un formato que de momento no se puede piratear y que supone la nueva baza de Hollywood para devolver la fe en la magia de las salas de cine a los desencantados espectadores.

La audiencia de una película en 3D como Beowulf, provista de la correspondientes gafas polarizadas, ve dos imágenes que han sido rodadas con dos cámaras distintas y luego se proyectan de forma simultánea, de forma que cada ojo ve una imagen distinta.

El formato digital permite que se eviten los molestos defectos de desincronización del 3D analógico, pero el invento está lejos de ser nuevo. Ya en los 50, la consolidación de la televisión como medio de masas provocó que los directivos de Hollywood se estrujaran el cerebro buscando formas de llevar de nuevo las salas de cine, como los autocines y el 3D.

Ya en 1915 se estrenaron los primeros cortometrajes estereoscópicos en Nueva York (con escenas rurales o imágenes de las cataratas del Niagara). Siete años más tarde se rodaría el primer largometraje en 3D estereoscópico, The power of love, un melodrama de Nat C. Deverich.

Crímenes en 3D

Sin embargo, la primera película en 3D comercial a todo color fue Bwana, el diablo de la selva, de Arch Oboler, de 1952. La cinta, filmada con el sistema Natural Vision y plagada de bestias que parecían querer rasgar la pantalla del cine, fue un éxito que inauguró la pequeña edad dorada del cine en 3D estereoscópico.

Le siguieron títulos de ciencia-ficción como la psicotrónica Plan 9 del espacio exterior, de Ed Wood o la encantadora Robot Monster, dirigida por Phil Tucker en 1953. Una de las películas que más repercusión logró utilizando este sistema fue Los crímenes del museo de cera. Curiosamente, su director André De Toth era tuerto, por lo que nunca pudo experimentar la ilusión del cine en 3D.

Los espectadores se cansaron pronto del 3D, sobre todo porque el empleo de gafas especiales para ver las películas provocaba molestos dolores de cabeza y nauseas. Aún así, el visionario William Castle se sacó de la manga en 1960 el invento Ilusión-O, unas gafas que tenían dos tipos de visores, en función de que los espectadores quisieran ver o no los espectros que poblaban la película 13 fantasmas.

En los años 80 el cine en 3D volvió a las salas de cine, esta vez como añadido de secuelas poco imaginativas de Tiburón o Terror en Amityville. Los fans del género de terror recuerdan encantados la secuencia de la tercera parte de Viernes XIII en la que Jason Vorhees estruja una cabeza de la que sale disparado hacia la pantalla un globo ocular.

El cine en 3D no fue apoyado en su día por directores de renombre (tan sólo Alfred Hitchcock se atrevió en Crimen perfecto ), aunque en su nuevo advenimiento digital se han apuntado todos los grandes estudios por si suena la flauta. DreamWorks , uno de los gigantes de la animación junto con Pixar , lanzará todos sus títulos en este formato a partir de 2009. El cine digital en 3D estereoscópico ha sido bendecido por directores como Steven Spielberg, Peter Jackson, Lucas, el citado Zemeckis y James Cameron. Los dos primeros preparan una trilogía tridimensional basada en las aventuras de Tintín, mientras que Lucas verá culminado su sueño de llevar su universo Star Wars al 3D.

La bala en la recámara de Hollywood

Sin duda, uno de los proyectos que ha generado más expectación es Avatar, de Cameron. El director, que no ha vuelto a dirigir desde Titanic, enfrentará en 2009 a alienígenas y humanos en una batalla, asegura, sin precedentes en la historia del cine. Para filmar Avatar se ha fabricado una cámara de cine que es capaz de grabar en alta resolución y formato tridimensional.

Cuando se estrene Avatar, 4.000 salas de cine en Estados Unidos se habrán adaptado al formato 3D, un requisito indispensable para que el invento llegue a buen puerto. De momento, la audiencia parece encantada. Cuando Zemeckis estrenó la versión en 3D de su película animada Polar Express, los espectadores se multiplicaron. Además, títulos como Monster House han obtenido una estupenda recaudación en taquilla. La industria del cine, atenazada por la competencia de los videojuegos, Internet y los home-cinemas, espera con ansiedad noticias.

Publicado en ADN.es

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