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Eric Clapton escarba en su pasado más truculento

octubre 29, 2007
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ericclaptonEn 1965 se pudo ver por primera vez una pintada anónima en una estación de metro londinense que rezaba “Clapton is god” (Clapton es dios); vendrían muchas más, así como décadas de culto casi religioso a este músico británico nacido en 1945. Sin embargo, hasta la fecha no se ha publicado una biografía que arrojase luz sobre los episodios más significativos de la vida del guitarrista apodado mano lenta. Ray Coleman estuvo cerca de conseguirlo en 1985 con Survivor, aunque el libro no abordaba al detalle las motivaciones de un personaje con tantos claroscuros como Clapton.

Ahora, el propio interesado revela sus secretos en The autobiography, con la conciencia serena y sin ánimo vengativo, y lo hace meses después de que su ex Pattie Boyd se explayara a gusto sobre algunos de los temas más escabrosos de la biografía de Clapton.

Precisamente Patty es una de las obsesiones del guitarrista. Clapton explica con detalle cómo perdió la cabeza por la modelo cuando ésta era aún la pareja de su mejor amigo, George Harrison, y cómo trató de alcanzarla en vano, bien a través de hermosas canciones como Layla, bien bajando al abismo de las adicciones (al sexo, a la heroína y al alcohol), que le tuvieron fuera de juego durante tres años en su turbia década de los 70.

Clapton al final logró conquistar a Patty, aunque su matrimonio, que basculó entre infidelidades mutuas y alcoholismo, no tuvo un final feliz. En 1989 la pareja ponía fin a su relación.

El diablo y Robert Johnson

Se segunda gran obsesión es musical. Su admiración por el legendario Robert L. Johnson, el rey del blues de delta, fue su refugio, desde una edad muy temprana, para evadirse de problemas y revelaciones inesperadas. El músico descubrió de niño, en la pequeña localidad de Surrey donde creció, que la pareja que él pensaba que eran sus padres eran en realidad sus abuelos.

En The autobiography, Clapton hace un detallado repaso de sus primeros pasos musicales, que le encumbraron a la gloria de la mano de bandas como los blues-rockeros John Mayall’s Bluesbreakers y The Yardbirds, o el mítico trío Cream, en el que barnizó de psicodelia y pop sus anteriores hallazgos musicales.

La justificación del ex adicto

Como toda biografía de ex adicto rehabilitado que trata de convencer al mundo de que está limpio, el libro pierde interés para los cazadores de anécdotas en las últimas páginas. En sus líneas, Clapton habla de su opinión sobre la música pop (“el 95% es basura”), su vida familiar o su colaboración a partir de 1999 en el centro de rehabilitación de drogas que apoya.

En estas páginas se habla poco de música, se siente el peso de la muerte de su hijo Connor, que se cayó de la ventana de un rascacielo de Manhattan con tan sólo cuatro años, en 1991. Para superar el dolor, se entregó a fondo en From the craddle, un feliz retorno a las raíces del blues.

Su último trabajo discográfico, un tributo a Johnson publicado en 2004, cierra un ciclo vital, con las heridas ya cauterizadas.

Publicado en ADN.es

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